|
MENSAJES |
NO SE VENDE POR NINGUN PRECIO Tesoros de Valor Infinito Por Clarita R. Ost Al pasar de los años, me sorprende tanto la manera en que la gente “vende” cosas de tanto valor, como su familia o valores eternos por un capricho o por cosas pasajeras. En mi vida, yo tengo varios tesoros que no venderé por ningún precio. MI FE NO ESTA DE VENTA Gracias a mi madre, yo nací en un hogar cristiano. Mi mamá conoció a mi papá cuando él apenas se había venido de Noruega. Ella también era de herencia noruega y le gustaba platicar en noruego con los inmigrantes nuevos. Mi padre era alto y guapo con pelo negro y risado, pero como él NO era creyente en Cristo, ella no se dejó enamorarse de él. Mi mamá rehusó cambiar su fe por un joven guapo. En vez de salir con él y no seguir la voluntad de Dios, mi mamá empezó a orar por su salvación. Solamente después de que él se entregó a Cristo, se hicieron amigos especiales. Dos años después, se casaron. Yo recibí a Cristo como mi Salvador cuando tenía ocho años. Me encantaba ir a la iglesia, aprender textos de la Biblia y cantar. Jesús era mi mejor amigo. Para ese entonces, mi papá era pastor. Mi fe crecía al ver respuestas a la oración. Yo veía como Dios siempre proveía para nuestra familia grande, aún en formas milagrosas a veces. Mi fe seguía creciendo. Cuando tenía catorce años, tuve un encuentro maravilloso con el Espíritu Santo y jamás he sido igual. Pienso en las palabras de Pablo a Timoteo, “Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre, Eunice, y estoy seguro que en ti también.” (2 Timoteo 1:5) No, mi fe no está de venta. La fe sólida de mi madre es mía también. MI CREENCIA EN LA PALABRA DE DIOS NO ESTA DE VENTA Yo creo en la Biblia, la palabra infalible de Dios. Es mi comida espiritual diaria. Muchas veces me ha consolado, me ha instruído y me ha correjido. Yo soy fuerte porque leo y creo la Palabra de Dios. Me encanta hablar de ella, enseñarla y escucharla. Toma el tiempo de memorizarla. Enséñala a tus hijos y a tus nietos. Cuando mi nieta era pequeñita, al ayudarle a lavarse las manos, las dos decíamos, “Manos limpias y corazón puro”. Acuérdate: “Cielo y tierra pasarán, mas Mi Palabra no pasará”. No cambies tu Biblia por el libro de Mormón o la revista “La Atalaya” o cualquier otro “libro santo”. Hay una sola Palabra de Dios. No, mi Biblia no está de venta. MI COMUNION CON OTROS CREYENTES NO ESTA DE VENTA Yo valoro el cuerpo de Cristo. Yo necesito el cuerpo de Cristo. Yo recibo ánimo y fuerza cuando estoy con mis hermanos y hermanas en Cristo. Lloramos juntos, nos reímos juntos y compartimos nuestros gozos y nuestras tristezas. Durante esos años que mi esposo viajaba a menudo para ministrar en México, yo nunca faltaba en las reuniones de la iglesia. Yo esperaba ansiosamente para estar con mi familia en Cristo. Cuando regresé a la escuela de enfermería a la edad de 54 años, fueron mis hermanos y hermanas de la iglesia quienes me animaron y se regocijaron conmigo cuando terminé los cursos. No. Mi comunión con otros creyentes alrededor del mundo no está de venta. MIS AMISTADES NO ESTAN DE VENTA Tengo algunas amigas especiales. Siempre me siento mucho mejor después de tomar una taza de café con ellas y platicar un rato. Tengo amigas que viven lejos, sin embargo mantenemos nuestra amistad a través de llamadas telefónicas y correos electrónicos. No puedo imaginar como sería mi vida sin mis amigas. No, mis amigas no están de venta. MI MATRIMONIO NO ESTA DE VENTAMi esposo, Juan y yo nos casamos en 1959. El es mi mejor y más precioso amigo y nuestro compromiso el uno con el otro es permanente. Dios en su generosidad nos ha dado un lugar en su obra y es nuestra mayor felicidad. Quisiera compartirte algunos tips para tu matrimonio. Tienes que alimentar tu relación con tu esposo. Dále un beso y un abrazo antes de que él se vaya a trabajar. Vístete bien en la mañana, para que él te vea bonita y no en bata y pantunflas. Expresa tu amor frecuentemente. Enfócate en sus puntos fuertes y no en sus debilidades. Si eres viuda, platícales a tus hijos acerca de como era tu esposo y cuando lo haces, habla bien de él. Díles como se conocieron. A ellos les encantará esa historia. No dejes que nada ni nadie se ponga en medio de Uds. dos. Mi matrimonio no tiene precio. Rehuso cambiarlo por mis deseos egoístas de “realizarme”. No lo sacrificaré en el altar de fantasías de novelas o del internet. No, mi matrimonio no está de venta. MIS HIJOS NO ESTAN DE VENTA Cado uno de nuestros hijos es un tesoro especial. El doctor me dijo que sería un milagro si pudiera tener tan siquiera un hijo… Y Dios me dio cuatro. Yo disfruté mucho criarlos y gozo hoy de verles a todos caminando con el Señor. Ahora tengo dos yernos, dos nueras y cuatro nietos y mi copa está rebozando. Y todos nosotros amamos a Jesús. ¿Qué más podría pedir? Pasamos los ratos más agradables cuando estamos todos juntos. No, mis hijos no están de venta. MI ESPERANZA DE LA GLORIA NO ESTA DE VENTA Yo creo en el cielo porque Jesús me dijo como iba a ser. “En la casa de mi Padre, muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14: 2-3) ¡Es una promesa de Jesús mismo! Sus palabras son fieles y verdaderas. Yo sé que veré a mi madre otra vez. Ella me espera en la gloria. Y hoy les puedo enseñar a mis nietos acerca del cielo para que ellos también tengan ese deseo de pasar la eternidad con Dios y con seres amados. ¡Qué esperanza más gloriosa! Entre más años tengo, más creo en la gloria. No, no está de venta mi creencia en la gloria. No la cambiaré por ideas raras de la “nueva era” y por comentarios como “La vida termina con la muerte', expresados por personas supuestamente “intelectuales”. Yo escojo creer que mi fe en Jesucristo me concederá entrada al cielo, así como dice la Biblia. Por varios días he estado pensando en las palabras de un himno muy antiguo: La Biblia antigua de mi madre es verdad De portada a portada es verdad Es mi guía hacia la orilla Donde la encontraré una vez más La Biblia antigua de mi madre es verdad. No, mi esperanza de la gloria no está de venta. Estas son algunas de las cosas que para mi son de valor infinito. ¿Y tú? ¿Cuáles son tus tesoros?
Iglesia Bíblica |